La FIFA confirmó que el rumano István Kovács será el encargado de impartir justicia en el partido entre Argentina y Jordania, correspondiente a la tercera y última fecha del Grupo J del Mundial 2026.

El encuentro, que se disputará este sábado en Dallas, marcará la primera vez que el árbitro europeo dirija a la Selección en una competencia oficial. Y aunque llega respaldado por una extensa trayectoria internacional, también aterriza en la cita mundialista con un antecedente reciente que generó una fuerte polémica en Europa.

Kovács, de 41 años, es considerado uno de los jueces de mayor prestigio dentro del continente europeo. Su experiencia incluye 37 partidos dirigidos en la Champions League y la final de la edición 2025, números que lo ubican entre los árbitros de máxima confianza para la UEFA y la FIFA.

Sin embargo, hace apenas unos meses estuvo en el centro de las críticas durante una serie de cuartos de final que terminó dejando secuelas en su carrera.

Un árbitro con experiencia mundialista y números impactantes

El rumano acumula una extensa trayectoria en el arbitraje profesional. En la Superliga de su país dirigió 321 encuentros, en los que mostró 1.739 tarjetas amarillas y 55 tarjetas rojas.

En el Mundial 2026 ya tuvo una designación especial. Fue el encargado de dirigir el triunfo de Japón sobre Túnez, un encuentro que quedó registrado como el partido número 1.000 en la historia de las Copas del Mundo.

Para el compromiso entre Argentina y Jordania estará acompañado por sus compatriotas Mihai Marica y Ferencz Tunyogi como jueces asistentes.

La elección de Kovács no sorprende dentro del ámbito arbitral. Su perfil combina experiencia internacional, participación en competencias de máxima exigencia y una presencia habitual en partidos de alta tensión.

Sin embargo, su nombre todavía genera debate por un episodio reciente ocurrido en la Champions League.

La polémica que lo dejó fuera de la Champions

La controversia se produjo durante el partido de ida de los cuartos de final entre Atlético de Madrid y Barcelona, encuentro que terminó con victoria del conjunto madrileño por 2 a 0.

Durante ese compromiso, el árbitro rumano quedó bajo la lupa por dos decisiones que provocaron fuertes reclamos del club catalán.

La primera fue una mano de Pubill dentro del área que no fue sancionada como penal ni por Kovács ni por los encargados del VAR. La jugada generó una inmediata reacción por parte de futbolistas, cuerpo técnico e hinchas del Barcelona.

La segunda situación polémica involucró a Pau Cubarsí. En primera instancia, el árbitro le mostró tarjeta amarilla. Sin embargo, tras ser convocado por el VAR para revisar la acción, modificó su decisión y terminó expulsando al defensor.

Las decisiones generaron una ola de cuestionamientos en España y colocaron al árbitro en el centro de la escena mediática.

Según trascendió posteriormente, la UEFA decidió no volver a designarlo para las instancias siguientes de aquella edición de la Champions League, una determinación interpretada por muchos como una consecuencia directa de su actuación en ese partido.

Pese a ese episodio, Kovács mantiene una alta consideración dentro del arbitraje internacional y continúa formando parte del grupo de jueces seleccionados para los principales torneos organizados por la FIFA.

Ahora tendrá una nueva prueba en el Mundial 2026.

Con Argentina ya clasificada y Jordania buscando cerrar de la mejor manera su participación en el torneo, todas las miradas estarán puestas en lo que ocurra dentro del campo de juego. Pero también habrá atención sobre el hombre encargado de hacer cumplir las reglas.

Porque el rumano llegará a Dallas con credenciales de elite, experiencia en finales europeas y una polémica reciente que todavía sigue dando que hablar.